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Por: Luis Díaz Calquín

La presente temporada marco un año de cosas positivas y negativas para el cuadro de la herradura, si bien a comienzos de temporada, el cuadro herraduro comenzó por generar expectativa, al mantener la base de trabajo del 2017, contar con el mismo entrenador que le había entregado los mejores resultados en diez años y una inversión por parte de los directivos para fortalecer el plantel con el único objetivo, subir a la Primera B.

Pues bien, el año comenzó bien, jugando distintos amistosos, quizás el más destacado con la Universidad Católica en San Fernando, pero más haya del resultado, Colchagua era un equipo fuerte, candidato en su división y visiblemente mejor parado que rivales como Deportes Santa Cruz, que había visto una disminución significativa en el costo de su plantel, General Velásquez que venia de ascender de la Tercera División A, y así otros que tanto ofrecieron y se quedaron en el camino.

La pregunta es, ¿Qué paso que no se logro el objetivo?, pues bien, al iniciar el campeonato, Colchagua disputo la llave de Primera Ronda de Copa Chile frente a Unión San Felipe. Si bien a esta altura ya había arrancado el Campeonato de Segunda, con una victoria y una derrota, jugar con San Felipe (candidato siempre a pelear en la B) era un primer desafío, salir de el sin sobre saltos. En San Fernando el partido se perdió, pero en San Felipe se gano definiendo en los penales y alcanzando a siguiente ronda, donde se enfrentaban a los equipos de Primera División.

Ya en el mes de mayo, Colchagua se consolidaría en los tres primeros lugares de la tabla, obteniendo resultados de local y visita, siendo el mas categórico, 7-0 de visita en Quillota frente a Recoleta… triunfo que abre el apetito en el Campeonato y hace mirar con otros ojos la Copa Chile.

Pues bien, aquí vienen los momentos lindos, o quizás el termino de estos, al fin de semana posterior, se cae en calidad de local frente a General Velásquez, si el mismo equipo que venia ascendiendo y que desde el 2013 no te ganaba en tu cancha y en la era profesional desde 1989 no se enfrentaban. Bueno fue un tras pie, fue un partido que Colchagua lo jugo bien, pero el trabajo físico de Velásquez hizo el trabajo y el resultado a su favor. Lo que nadie pensaba esa fría tarde de domingo de junio, que serie el comienzo de todos los sin sabores del año.

Vino la llave frente a O`Higgins en Copa Chile, 0 a 0 en ambos partidos, ida y vuelta, definiendo en una noche donde la neblina fue el convidado de pierda para una definición histórica, Colchagua dejaba en el camino a O`Higgins, que de paso provocaba la salida de su entrenador Diego Milito. Ya Colchagua se preparaba, porque inmediatamente en cuatro días después, volvería a jugar esta vez por 8vos de final, frente a la Universidad de Chile en el Nacional.

Hecho que motivo a la ciudad, hinchas y la expectativa del único equipo, de la Segunda División que llego a esta instancia, lo transformaron en el rival a vencer en su categoría, mientras que en Copa Chile, era la vedete, quizás el convidado de piedra, pero que de alguna u otra manera se había ganado su espacio ahí.

Los mas pesimistas creían que la U de Chile golearía a Colchagua, el equipo de Frank Kudelka que comenzaba a trabajar sus primeros partidos a cargo del cuadro universitario, 2-1 gano la U, si un ajustado 2-1 que por lo mostrado por Colchagua en el Nacional se mereció más, quizás un empate era justo, pero la derrota dejaba la ilusión intacta a jugarse en Rancagua el fin de semana siguiente. En la vuelta la U mostro su categoría y dos divisiones superiores goleando por 4-0 en Rancagua. Colchagua quedaba fuera de Copa Chile, mostrando buen futbol y provocando que todos sus rivales lo miraran como el rival a vencer.

Ya retomando el Campeonato de Segunda, el equipo que había ilusionado a la gente, no volvió mas a San Fernando, cayendo frente a Fernández Vial, Independiente, Vallenar, pero la mas dolorosa, de local ante el colista Malleco Unido. Eran momentos difíciles, Colchagua de estar líder veía como la opción de acceder a la liguilla de ascenso se esfumaba, equipos como Santa Cruz, Iberia, Velásquez marcaban presencia y en un irregular torneo eran quienes consolidaban sus posiciones en la tabla.

Al final, Colchagua logra acceder a la liguilla, Vallenar cayo en Concepción y Colchagua por diferencia de goles entraba en la liguilla. Se mantenía la categoría, pero a estas altura del mes de septiembre, el cuadro que tres meses antes deslumbro a todo el país por jugar de igual a igual ante la poderosa U de Chile no aparecía.

A eso sumar las indisciplinas, 12 jugadores abandonaron el plantel, llegaron refuerzos que poco entregaron, la interrogante de saber si jugaría en la liguilla de ascenso o descenso, producto de un reclamo de Vallenar contra Deportes Santa Cruz, etc. hicieron desgastar aun mas al plantel.

Finalmente en octubre comenzó la liguilla de ascenso, cayendo en Sta. Cruz por la cuenta mínima ante el que al postre seria el Campeón, Deportes Santa Cruz. Pero en el futbol nada esta escrito, la fecha siguiente se enfrento al candidato a campeonar, Iberia en lo que fue el mejor partido de Colchagua en la temporada de Segunda División. Gano y la ilusión volvía a crecer. Derrotas posteriores con Velásquez, y la humillante derrota 7 a 1 de local ante Independiente terminaron por sepultar toda opción. Desilusión para un equipo que meses antes era el rival a vencer y se iba vencido por sus pares.

El epilogo del torneo solo marco mas de lo mostrado, ningún clásico ganado de 8 disputados, un rendimiento final bajo el 40% y con jugadores pensando en otros objetivos que los propuestos al inicio del año

Colchagua termina decepcionando, luego de un comienzo de ensueño, termino en pesadilla, incluso acabando la temporada y ya cuando sus vecinos aun siguen celebrando, ya comienza a planificar un 2019 que pretende mejorar todo lo mostrado en el año, buscando conseguir objetivos y no ilusiones, pero con la enseñanza de los equipos históricamente rivales, de hacer las cosas bien, dentro y fuera de la cancha.